Todavía con los ojos húmedos. Acabo de ver a Miguel Poveda cantando a Serrat. Ha sido en Cádiz y de forma inesperada, porque realmente pensaba que anunciar la presencia del cantaor era un truco para atraer púbico a la presentación del libro "Serrat. Cantares y huellas" de Luis García Gil. Pero no, allí ha estado, en el Centro de Flamenco La Merced. Sus dos intervenciones -"Ay, amor", a dúo con Javier Ruibal- han provocado el entusiasmo y la aclamación del público. Inolvidable.
Este joven flamenco catalán es un fuera de serie pero, como sus coetáneos Iniesta, Xavi, Messi y otros tantos, llena el escenario y emociona con solvencia y sencillez, con la normalidad del superdotado que, a pesar de todo, sabe que sólo es un hombre.
martes, enero 11, 2011
domingo, enero 02, 2011
Una lectura
"[El tío Carlos] era un rebelde y ni siquiera estaba enterado, un ser incapaz de resignarse a su suerte y al mismo tiempo víctima de una confusión que le impedía descubrir cómo y haciendo qué podía canalizar toda esa enorme energía y ansiedad que derrochaba en nimiedades. [No era] un ser excepcional, sino el más común de los mortales, un muchacho al que las circunstancias hicieron perder sus raíces cuando era todavía un niño y nadie le enseñó ni ayudó a reemplazarlas por otras".
Vargas Llosa hoy en:
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Carlos/sueno/americano/elpepuopi/20110102elpepiopi_13/Tes
Vargas Llosa hoy en:
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Carlos/sueno/americano/elpepuopi/20110102elpepiopi_13/Tes
Gárgolas y política
gárgola 1.
(Del b. lat. gargŭla).
1. f. Parte final, por lo común vistosamente adornada, del caño o canal por donde se vierte el agua de los tejados o de las fuentes. (DRAE).
English: In architecture, gargoyles are the carved terminations to spouts which convey water away from the sides of buildings. A similar type of sculpture that does not work as a waterspout and serves only an ornamental or artistic function is called a chimera, although these are popularly referred to as gargoyles also. (Wikipedia).
La función arquitectónica de las gárgolas es fundamental, ya que evacuan el agua de lluvia alejándola de los muros y, sobre todo, de los cimientos (de ahí lo de fundamental), a los que protegen del deterioro que conlleva el exceso de humedad. El chorro de agua que alejan tiene siempre la misma forma que la boca de la gárgola.
De igual manera actúan los portavoces políticos, alejando de sus jefes las críticas que les llueven y mitigando su deterioro. Y al igual que las gárgolas, este benéfico desvío lo realizan ajustando las críticas al orificio inmutable de su conveniencia, definido por los cerebros del partido en el llamado "argumentario".
No dudo de la eficacia de las "gárgolas parlantes" sobre la opinión pública, pero sí constato que me provocan irritación, desapego y un incontenible reflejo de apagar la radio o de pasar la página del periódico cuando aparecen. Porque soy tonto, pero no me gusta que me lo llamen tan a menudo.
(Del b. lat. gargŭla).
1. f. Parte final, por lo común vistosamente adornada, del caño o canal por donde se vierte el agua de los tejados o de las fuentes. (DRAE).
English: In architecture, gargoyles are the carved terminations to spouts which convey water away from the sides of buildings. A similar type of sculpture that does not work as a waterspout and serves only an ornamental or artistic function is called a chimera, although these are popularly referred to as gargoyles also. (Wikipedia).
La función arquitectónica de las gárgolas es fundamental, ya que evacuan el agua de lluvia alejándola de los muros y, sobre todo, de los cimientos (de ahí lo de fundamental), a los que protegen del deterioro que conlleva el exceso de humedad. El chorro de agua que alejan tiene siempre la misma forma que la boca de la gárgola.
De igual manera actúan los portavoces políticos, alejando de sus jefes las críticas que les llueven y mitigando su deterioro. Y al igual que las gárgolas, este benéfico desvío lo realizan ajustando las críticas al orificio inmutable de su conveniencia, definido por los cerebros del partido en el llamado "argumentario".
No dudo de la eficacia de las "gárgolas parlantes" sobre la opinión pública, pero sí constato que me provocan irritación, desapego y un incontenible reflejo de apagar la radio o de pasar la página del periódico cuando aparecen. Porque soy tonto, pero no me gusta que me lo llamen tan a menudo.
miércoles, diciembre 15, 2010
Una velada sentimental
Anoche asistí, desde Cádiz y vía internet, a un apasionante coloquio de dos horas sobre los papeles de Wikileak que se celebró en el CaixaForum de Madrid. Fue un canto glosado a los viejos principios del periodismo escrito moderno: desvelar al público hechos relevantes que trata de ocultar el poder (político, económico, tanto da); documentarlos, analizarlos, ponerlos en perspectiva y dejar que el lector se forme su propia opinión.
No se habló de televisión; la representante de TVE, directora de "Informe Semanal", reconoció que a las teles lo que les "filtran" son imágenes de carreteras inundadas y catástrofes, nunca datos.
Participaban tmbién los directores de "El País" y de periodismohumano.com, el corresponsal de "The Guardian" Giles Tremlett, y el subdirector de "ABC" Borja Bergareche. Este último, en todas sus intervenciones, no pudo disimular la envidia por no haber sido el suyo uno de los cinco medios seleccionados por Wikileak, y confesó que si él hubiera sido Hillary Clinto, habría desclasificado todos los documentos la víspera de su publicación, con lo cual los habría desactivado; (y, añado yo, habría privado a la opinión pública de conocerlos. Fantástico). Más o menos como Sansón: "¡Muera yo y conmigo todos los filisteos!".
En resumen muy escueto, lo que están provocando los papeles de Wikileak es una revolución y un cambio de era en el periodismo, que me temo que no alcanzará al periodismo español de provincias.
Terminé la velada zampándome "El sueño eterno", tan apasionante como siempre a pesar de lo enrevesado del guión -¿por qué y quién mató al librero Geiger?-, y de los peluquines y tics de Bogart. La última frase de la peli, dicha por Lauren Bacall, es todo un programa político: "No hay nada que tú no puedas arreglar".
No se habló de televisión; la representante de TVE, directora de "Informe Semanal", reconoció que a las teles lo que les "filtran" son imágenes de carreteras inundadas y catástrofes, nunca datos.
Participaban tmbién los directores de "El País" y de periodismohumano.com, el corresponsal de "The Guardian" Giles Tremlett, y el subdirector de "ABC" Borja Bergareche. Este último, en todas sus intervenciones, no pudo disimular la envidia por no haber sido el suyo uno de los cinco medios seleccionados por Wikileak, y confesó que si él hubiera sido Hillary Clinto, habría desclasificado todos los documentos la víspera de su publicación, con lo cual los habría desactivado; (y, añado yo, habría privado a la opinión pública de conocerlos. Fantástico). Más o menos como Sansón: "¡Muera yo y conmigo todos los filisteos!".
En resumen muy escueto, lo que están provocando los papeles de Wikileak es una revolución y un cambio de era en el periodismo, que me temo que no alcanzará al periodismo español de provincias.
Terminé la velada zampándome "El sueño eterno", tan apasionante como siempre a pesar de lo enrevesado del guión -¿por qué y quién mató al librero Geiger?-, y de los peluquines y tics de Bogart. La última frase de la peli, dicha por Lauren Bacall, es todo un programa político: "No hay nada que tú no puedas arreglar".
viernes, diciembre 03, 2010
En Italia, ayer mismo
El cineasta italiano Mario Monicelli, de 95 (noventa y cinco) años, se suicidó ayer arrojándose por una ventana del hospital donde estaba ingresado.
Diego Galán escribe hoy en El País:
"[Es] un horror que para acabar con los dolores del cáncer que estaba sufriendo Monicelli haya tenido que tirarse por la ventana de un quinto piso, estando, como estaba, en un hospital en el que se supone que debían aliviarle. ¿No tenían paliativos para ayudarle? ¿Son esas la normas de este Gobierno italiano, dejar que los enfermos se suiciden brutalmente en vez de auxiliarles? Imaginarse a un anciano de 95 años, desesperado, trepando de mala manera a una ventana para arrojarse al vacío para cortar con ello definitivamente su sufrimiento, es estremecedor".
(Artículo completo en: http://www.elpais.com/articulo/cultura/Dignidad/elpepicul/20101203elpepicul_7/Tes ).
Diego Galán escribe hoy en El País:
"[Es] un horror que para acabar con los dolores del cáncer que estaba sufriendo Monicelli haya tenido que tirarse por la ventana de un quinto piso, estando, como estaba, en un hospital en el que se supone que debían aliviarle. ¿No tenían paliativos para ayudarle? ¿Son esas la normas de este Gobierno italiano, dejar que los enfermos se suiciden brutalmente en vez de auxiliarles? Imaginarse a un anciano de 95 años, desesperado, trepando de mala manera a una ventana para arrojarse al vacío para cortar con ello definitivamente su sufrimiento, es estremecedor".
(Artículo completo en: http://www.elpais.com/articulo/cultura/Dignidad/elpepicul/20101203elpepicul_7/Tes ).
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